vulnerabilidad y pertenencia

Sentirse vulnerable puede ser incómodo, y a menudo intentamos evitarlo. Sin embargo, aceptar nuestra vulnerabilidad puede ser una manera de sentir que pertenecemos y que somos queridos: que tenemos un lugar en la vida.

Somos animales sociales e, independientemente de lo gregarios o solitarios que cada uno de nosotros seamos, todos necesitamos sentir que pertenecemos. Pertenecer depende de la aceptación del entorno, y esto nos coloca en una situación vulnerable en la que no tenemos el control. Si nos resulta difícil estar con esta emoción, tratamos de recuperar el control y dejar de sentirnos vulnerables actuando sobre:

  • aquello que creemos que provocará el rechazo de los otros
  • nuestra necesidad de pertenecer

Algunas posibilidades:

  • negar el sentimiento de vulnerabilidad y/o la posibilidad de no ser aceptados
  • ocultar lo que nos parece que no es digno de ser aceptado, a los otros o incluso a nosotros mismos
  • mostrar con orgullo y agresividad lo que nos parece indigno en nosotros, de manera que ante un rechazo podamos creer que lo hemos generado nosotros y así mantener la sensación de control
  • intentar inspirar compasión y simpatía mostrando nuestras imperfecciones y lo humildes que somos al mostrarlas
  • evitar cualquier situación en la que nos podamos sentir vulnerables, incluso bloqueando nuestras diversas necesidades de contacto

Cualquier estrategia de este tipo implica representar un yo, lo cual significa fingir ser diferentes a como realmente somos. El miedo a no ser aceptados se acrecienta con el miedo, no siempre consciente, de que este falso yo sea descubierto, por los otros o por nosotros mismos. La situación se hace así más precaria. Tratar con la vulnerabilidad y el miedo al rechazo ya es un reto, y añadirle una representación teatral solo complica más la situación.

Lo paradójico es que la única manera de conectar que realmente nos puede hacer sentir verdaderamente queridos y aceptados implica ser aceptados tal cual somos, que significa vulnerables e imperfectos. Incluso si nuestro disfraz es aceptado y querido, siempre sentiremos inseguridad por lo que pueda suceder si se desvela la verdad y quedamos expuestos.

Cuando somos capaces de aceptar lo que somos, se libera mucha energía y aparece alivio. La ilusión de control y seguridad desaparecen, pero lo cierto es que solo pueden ser ilusiones, ya que la vida es incierta por naturaleza. La serenidad imperturbable no es resultado de controlar las circunstancias, porque siempre se pueden rebelar y cuando lo hagan nos desestabilizaremos. La verdad profunda es que ya tenemos un lugar en la vida, simplemente por estar vivos, y es en la conciencia de esto donde podemos descansar seguros, es así como podemos encontrar estabilidad en situaciones desafiantes según vamos haciendo camino. Si la vida es imperfecta, interdependiente y vulnerable, ¿cómo podríamos ser nosotros de otra manera?

Aunque se pueda comprender y estar de acuerdo con todo esto intelectualmente sin mucha dificultad, puede resultar difícil sentir cual es el lugar que uno ocupa en el mundo. Sentir. Esa es la clave. La valoración, la pertenencia, la aceptación y el amor no nos sirven de nada solo porque sepamos que existen. Solo funcionan cuando los sentimos – en cuerpo y mente al mismo tiempo, porque sentir es dejar que la mente se dé cuenta del cuerpo. Nuestro cuerpo es vulnerable, imperfecto y está lleno de necesidades. Y lucha por vivir, para eso está hecho. Es precisamente la dependencia de todos los seres vivos la que hace que se necesiten los unos a los otros, así que es precisamente esta necesidad mutua la que nos conecta a todos y nos hace pertenecer.

Los enfoques Gestalt para el autodesarrollo y la terapia favorecen la comunicación intuitiva entre los diferentes planos del organismo: físico, mental y emocional/energético. Cuando todos los aspectos encuentran su lugar dentro del sistema, entonces percibir, sentir, pensar y hacer pueden jugar el papel que les corresponde en la dinámica de vivir. En Gestalt practicamos ser conscientes de las propias necesidades. Esto nos permite hacer limpieza de las necesidades aprendidas o adquiridas para poder reenfocar la energía hacia lo que es realmente nutritivo para nosotros en el momento presente. Las necesidades emergen en todos los planos del ser, y pueden ser atendidas también por todos estos planos diferentes de diferentes maneras. La vida lucha por vivir, y vivir es ir paso a paso de necesidad a satisfacción. Escuchar con atención a nuestras necesidades y ser conscientes de nuestra interdependencia nos coloca en el centro de nuestras propias coordenadas de vida y en el papel que jugamos en el panorama más amplio de la existencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.